miércoles, 6 de febrero de 2008

Indudablemente Borges.

Si de todos mis textos tuviera que rescatar uno solo, rescataría, creo, ¨El Congreso¨.
El propio Borges reconoce la singularidad de uno de estos relatos, que es a la vez el más autobiográfico (el que prodiga más los recuerdos) y el más fantástico. Sin duda alguna éste es uno de los relatos un tanto romántico a su vez. Se desglosa un fascinante relato derivado de la inteligencia que poseía Jorge Luís Borges. Con haber leído el magnífico relato, ¨El Congreso¨. Me he quedado tan satisfecho, como cuando escucho el canto de las aves. Me despertó ciertos sentimientos que quizá estaban escondidos en lo más profundo de todo lo que soy, y aún no puedo ser. Borges es pues para mí un maestrazo, un alma misteriosa. Una de esas almas tan profundas que se me antoja pensar que sólo se dan cada II siglos. Es interesante pues mencionar que no importa tanto la cantidad de libros que se puedan leer o, la mucha inteligencia innata que puedas tener, no importa mucho lo que puedas estar preparado, creo yo con una fe tremenda hay que poseer algo mucho más prufundísimo, algo mucho más allá que ser intelectual o haber leído con suma avidez cantidad de libros, ello ayuda en la formación de todo propósito, lo reconozco con peculiar agrado, pero al haber leído ¨El Congreso¨ supe que hay que tener algo mucho más profundo de lo que nuestro intelecto puede canalizar. Pienso que hay que entregarnos más a lo que hacemos cotidianamente, que debemos ser más apasionados por qué vivimos y no en un mundo genial, pero estamos vivos y eso basta. Como alguna vez dijo Jorge Luis Borges; hay que disfutar de tres cosas: la vida, la imaginación y la música.

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