En semanas recientes, la cuidad de Madrid puso en marcha una nueva campaña escolar de fomento a la lectura, después de que el hábito lector de la población registraba un decenso. Alertas, las autoridades educativas se apresuraron a imprimir a destajo obras literarías novedosas, no sólo para el programa ¨Libros a la calle¨ que se realiza desde hace una década, sino para el reparto gratuito en la escuelas públicas y concertadas.
España presenta una desventaja entre otros estados de la unión Europea
que reportan mejor nivel educativo según los reportes del programa de evaluación de competencia (pisa 2006) de la OCDE, publicados el pasado cuatro de diciembre.
No obstante sus diferencias culturales con naciones como Finlandia o Inglaterra, España permanece como modelo hispano de cultura escrita. Se sabe que 15% del PIB español proviene directamente de las actividades relacionadad con la lengua, mientras que en México casi la mitad del mercado de libros es dominada por ediciones extranjeras (incluyendo los libros gratuitos de texto, valindo madre). Las librerias independientes de Madrid segun Eugenio Trias, muestran una solvencia envidiable a los libreros de otras latitudes, como es México supongo. Lo que semeja el mercado del libro español al de América es el costo. El libro más barato es costoso. Las acciones en tono a la difución de la cultura del libro garantizan la permanencia de una industria que no es precisamente un prototipo del neoliberalismo. España es un espacio privilegiado para la edición, impresión, oferta y consumo por una tradición más bien contra-neoliberal, centrada en la formación de ciudadanos, segun declara las teorías pedagógicas españolas. Obras de cuatrocientas páginas se ven en manos de un lector común, lo que no fácilmente se encuentra en tierras mexicanas. El lector forma parte de una cultura que no repara en registrar en el pavimento fragmentos de viejos libros. O quizá todo vaya de la mano; LA NACIÓN DE CIUDADANOS INCLUYE EL AMOR POR LA LECTURA . Es sabido que en México no se le lo suficiente, La familia y la sociedad en general no representan un contexto favorable para compartir ideas y renovarlas a partir de los descubrimientos de la letra. En la lógica comercial, comprar libros pasa a ser otra forma más de consumo trivial, en que los títulos se entenderían como instrucciones de manejo de una tema o problema - como funciona con los libros de autoayuda. Ofrecen libros bajo la estrategia del consumo- como lo ahen las grandes tinedad y algunos programas de lectura que contabilizan las lecturas-atrae efectos catastróficos a la formación lectora. Me retirare pero no sin antes decir una bellas palabres de Adolfo Bioy Casares; creo que gran parte de mi amor por la vida se lo debo a mi amor por los libros ...
martes, 25 de marzo de 2008
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