El Vaje de Gulliver.
para Elena Rodriguez.
Gulliver hastiado y triste de los acontecimientos que ocurrían en la cuidad grande, cada vez más atroces y despiadada la humanidad.
Cansado del ruido de Gadamer su cuidad natal, decide emprender una increíble viaje al lado de su perro Picazo, un precioso Bru giler con colores multiformes en el cuerpo, una impresionante
Inteligencia natural, un atletiquísimo canino del cual Gulliver se sentía profundamente orgulloso, le quería como si fuese su propio hermano, su amigo fiel. Gulliver un cierto día, y soleado también me gustaría que fuera, decide abandonar su casa, cuidad, madre, padre, hermanos, amigos, novia y escuela para apartarse de todo aquellos que el llamaba una sociedad decadente, vieja. Una humanidad perdida en el pasado, pueblos olvidados, culturas destruidas, ciudades globalizadas. Es su pecho siempre relucía su temor por todo esa destrucción que torpemente eran provocadas por el mismo hombre. Había perdido toda esperanza en el hombre.
La noche antes de que se marchara a su venturosa búsqueda conversaba sigiloso con su madre Sara.
Madre crees que Dios haya olvidado a la humanidad- decía Gulliver con una tristeza onda.
¡Dios nos ha olvidado madre! exclama con sobre salto el joven Gulliver.
Pero que es lo que dices hijo mío- contesta la madre con asombro.
Pues esta claro madre, si Dios existiera este mundo no estaria trágicamente destruido-dice el nuevamente.
Es mas bien el hombre el que se a olvidado de su Dios, mira a tu alrededor, es el hombre el que mata al hombre, no es así- pregunta la madre dirigido una mirada a su hijo.
Si, por supuesto que así es- responde el chico con ojos de asombro por la sabiduría que los años le avían traído a su madre.
El hombre se vanagloria y se vuelve vanidoso, el hombre se cree capas de vivir por su propia cuanta y se olvida de aquel Dios que lo creo. E mismo hombre se a echado a perder y no el mundo, ni Dios, ni la mujer, ni los vicios, es el mismo hombre incapaz de regirse a si mismo. Las debilidades carnales pueden ser regidas.
Quieres decir que el hombre es incapaz de utilizar sus capacidades intelectuales para vivir en una mundo mejor, una humanidad más hermosa- balbucea Gulliver.
La madre también se asombro de los dotes intelectuales de su hijo
Madre, madre- le dice con una seriedad de las que concurre en una ceremonia solemne. He decidido emprender un breve viaje a las costas de Sonora, iré al mar, a vagar sobre la arena infinita, a buscar un silencio donde mi alma pueda reposar esta ansiedad
Que me penetra, encontrarme entre la soledad del océano y el viento de dispersa el espíritu de Dios.
Este mundo esta tan necesitado de Dios hijo mío- le dice su madre un poco resignada y melancólica.
Dios te a de bendecir en tu viaje.
Búscale a el- dijo ya un poco más sonriente.
Entonces desprendido de todo y nada más con su perro picazo se marcha la mañana siguiente a la costa, al océano inmenso como la sabiduría de Dios.
jueves, 27 de marzo de 2008
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