lunes, 24 de marzo de 2008

Moralistas del consumo.

Los indibiduos que pueden se dedican a comprar más de lo necesario, a comprar lo superfluo, al consumismo, mientras que muchos pobres no tienen lo indispensable. Los marxistas consideran al consumismo como alineación, porque el trabajador en lugar de liberarse de la explotación y apropiarse de los medio de producción prefiere dedicar parte de su tiempo libre y salario a comprar cosas o gastar en diversión (¿es tan grave atascarse de palomitas en el cine viendo una comedia romántica en vez de tomar un fusil o apedriar una McDonal´s?). Por su parte, los fundamentalistas religiosos consideran que el consumismo es una práctica que aleja a la gente de Dios, que prefieren ir de compras que al templo, que se opone a un estilo de vida austero y ascético (¿es tan grave no querer vivir como los menonitas o budistas y tine uno que irse al infierno por dedicar más tiempo a ver aparadores que a la lectura de la Biblia?).
Pero si el consumidor es eso, apropiarse de lo que no es necesario, entonces ha existido siempre o no tine relación exclusiva como la economía capitalista. Por ejemplo, alguien que como diariamente frijoles y tortillas en mayor cantidad a la necesidad para la calorías que requiere también sería un consumidor. Pero, ¿a partir de qué o cuánto puede determinar lo necesario o lo innecesario? ¿cuánto es demasiado? Quizá el consumidor de tortillas y frijoles considera comer más de lo que su cuerpo requiere de nutrientes y calorias y no le importa engordar. El hecho es que van satisfaciendo las necesidades básicas va siendo proritario y necesario el disfrute o goce de otros bienes, hasta llegar a la autorrealización y el reconocimiento positivo de los demás. Tener un refrigerador lleno de comida que uno no va a poder comer o un arrmariolleno de ropa que no va a vertir satisface para los propietarios no la necesidad de alimento y vestido, sino la necesidad de seguridad, de posesión o quizá de afecto. Si no la satisfacen, tal vez sí la compensan. La ropa puede satisfacer para una mujer la necesidad de sentirse más bonita u gustar, para un hombre la de parecer importante o demostrar que lo es. Es cuando a alguien no le basta tener un yate y siente necesidad de uno más grande y lujoso no busca satisfacer su deseo de navegación sino la sensación de poder. Y quin tine poder quiere más como una necesidad. Si la cultura también se consume, alguin que a cada semana a la ópera y al ballet sería un consumista por que no necesita tanto goce de arte escénica para su desarrollo humano: nadie tine derecho a la ópera mientras haya quien tenga hambre o carezca de techo, podría reprochársele. O alguien que lee cien páginas a la semana o una hora al día sería consumista en un país en que en promedio apenas se lee un par de libros al año por persona. La mayoria de los connacionales opinarían que no es necesario leer tanto, que es superfluo acumular libros en casa, y los más radicales podrían decir que el costo de la producción de libros de arte por parte del Estado, con todo y el fondo para creadores, podría dedicarse a programas sociales para atender la pobreza. Si El Quijote es el mejor libro, comprar cualquier otro sería consumir. El consumismo no existe, comúnmente el consumidor no compra lo innecesario. Por eso yo no estoy ni afavor ni encontra del consumir, al final de cuentas es parte de esta vida, de este mundo tan moderno y las muchas y abundantes necesidades que se tinen más en esta cuidad tan grande, materialista y vanidosa. Finalmente consumimos los que podemos, precisamente por que se pude y se necesita. Algunas REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Jean Baudrillard critica de la economía política del siglo. Pierre Bordieu, la distinción, criterio y bases sociales del buen gusto. Néstor García Canclini, Consumidor y ciudadanos. Gilles Lipovetsky, El imperio de lo efímero. La moda y su destino en las sociedades modernas.

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