sábado, 12 de julio de 2008

Mi primer día de trabajo nada mal todo tranquilo y sereno moreno como diría mi tío Martin. Fue un evento algo largo trabaje 8 horitas de regla, desayune huevo con jamón y frijoles negros que es como se acostumbren por acá. Mi Elenita como aun no consigue trabajo pero tenemos la plena seguridad que encontrara muy pronto se quedo de ama de casa, lavo la ropa limpio el departamento que estaba bastante muy sucio y mal oliente. Gracias por eso mi Elenita te sacaste un 10 una caguama y unos besitos a la luz de la luna. Finalmente termino mi trabajo a las 5 y tanto, la señora, o sea mi patrona me regalo 3 panes y un garrón de leche los cuales Elenita y yo disfrutamos demasiado, después de no haber tomado leche en 15 días me supo mejor que cualquier bebida que yo haya probado y me hubiese fascinado. Bueno después de habernos tomado el vaso con leche y el pan me bañe y salimos a la calle, tomamos el camión 72ª que nos lleva al centro, un sábado pasear por el centro después de una larga jornada de labor es lo mejor que te puede pasar. Entrar a orar un rato a la iglesia de San Agustín es hermoso. Caminar en las calles empedradas, entre tanta historia, entre las iglesias y plazuelas, estar sentado en los divas de los cafés de 13 pesos es algo fascinante. Llegue a vender algunos libros que adquirí de segunda mano en la misma librería por que también los compran, el anciano que supongo será el dueño, un anciano de pelo blanco ya calvo, con bigote medio y con un rostro de amargado. Con una actitud prepotente y racista al a ver notado mi asentó norteño quería darme 45 pesos por libros de Borges, de Henry James y Antòn Chèjov fue algo que me ofendió bastante y con una actitud molesta por la actitud de ese anciano cretino me retire a toda marca de ese local, pero bueno, en fin, son de las cosas a las cual uno se debe enfrentar y probar la diversidad que el mundo te regala. No me cabe duda que este ancianito no sabe
Manejar su negocio y ni lo que esta manejando, al menos yo creo que no es la actitud que debe poseer un individuo que se dedica a las ventas de libros, y nadie mejor que yo lo debo de saber para decirlo cuando mi padre se dedico 30 años a las ventas de libros. Se requiere sensibilidad ante todo para dicha tarea, Tacto para saber con quien estas tratando y a quien le vendes libros, como y a que precio. Solamente fue un aciano que nunca educaron o que su negocio le esta dando tanto que se le olvido quien era, y para mi fue insignificante, prepotente e ignorante. Bueno me retiro a mi simpático aposento pero no sin antes aventarme unos taquitos de arrechera que preparan acá en el centro y pagar la cuenta del internet que es tan solo 6 pesos por una hora.

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