Ah ¿por que yo?
El fulgor de tu suspiro hiere mi frente
Como si fuera muchos cuchillos
Como si fuera una espada, y duele.
Tu abrazo, el más fuerte de todos
Me asfixia de dulzura, que apretón,
Que delirio el de mi cuerpo.
Se me ocurre salir a caminar
Son las nueve de la noche y el cielo nublado
Cinco minutos después de estar caminando
Y fumando un cigarro el cielo desborda su
Más estruendo furia. Mi cigarro se apaga y se
Rompe como una flor. Cae sobre mí un feroz
Torrencial de aguacero tibio, como los que se
Dan por acá en esta zona desértica,
Cae sobre mi pelo lacio, sobre mi espalda, sobre
Toda mi ropa, hasta dejarme infinitamente mojado
Como si yo fuera culpable de tanta miseria humana
Que estamos viviendo, Dios mío, donde estamos cayendo.
Al más bajo olvido.
jueves, 11 de septiembre de 2008
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