martes, 4 de noviembre de 2008

Silencio.

Tus manos recogen la noche
tu frente es un corazón amarillo
el crepúsculo, la luna en el poniente
con las calles alumbradas por tu
silencio, ese silencio tuyo que siempre
es templado, fuerte como las alas del
ave Félix. Magnifica tu noche estrelladita
que alumbra tu pelo rojiso dulcemente rocojido.
Ahí esta todo lo que esperas, tu entusiasmo,
con el que le vez a todas las cosas lo positivo
parte de la actitud de la psicología
se me estremece la garganta y lo huesos me duelen
al mencionar tal palabra, cierta profesión
brillas como un sol poniente que es enorme
como el decierto de arizona.

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