Por las sombras del sur.
En cierta hora, no se si exacta en una hora crepuscular
En un tiempo veraniego con lluvia ligera y vientos sublimes
Caminamos por las calles altas de la ciudad de México, puebla
Veracruz, Morelos y a través de las nieblas del sur.
Por las viejas ciudades bajo la sombra caminamos absortos
Viajeros y errantes deambulamos sobre las calles olvidadas lo que
Evoca la memoria de una Tenochtitlán despojada,
De una conquista feroz. De una revolución moribunda.
Toda una historia mutilada, ajena a toda una raza perdida en su ardiente sangre.
Escuche el canto de las tribus perdidas en la jungla veracruzana.
Oí chapotear la lluvia celestial, el sacrificio vano de la gran Tenochtitlán
derramada por el cielo azul y el café de su vestidura.
Ví entre el sol y las nubes blancas la hermosura de popocatépetl.
Encontré al indio despojado de su tierra.
Descubrí a los aztecas temerosos, frágiles.
La gran Tenochtitlán ya no esta, poco existe de ella.
La historia ya no es. México crece tremendamente pero sin esencia
Sin algún peldaño firme, perdida, herida por el pasado y el presente.
Descubrí una nación lastimada
Que aún vive para vivir, para luchas.
Vi una nación que aun baila y quiere sonreír a pesar de una suerte incomprensible
haber sido una colonia española.
miércoles, 17 de diciembre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario