lunes, 5 de enero de 2009

El campo.

Que aire tan fresco
Parte de mi alma ha estado en el campo
Vivirlo, sentirlo, respirar su aroma a hojas doradas
Ver las colinas que suenan
Sentir el roce de una inmensidad lejana
Poder soñar en tierras solitarias
Echar andar la imaginación de hierro
Contemplar la cumbre de las montañas triangulares
Descubrir la sabiduría del viento al mover las yerbas
Mi alma se sobre salta con tanto infinito, con tanta
Tierra, tanto espacio, tanta belleza.
Se va multiplicando mi carillo a ver el campo tan hermoso.

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