martes, 5 de febrero de 2008

Todo eres.

Mi dulce elena, eres cómo la
inmensidad de una verde pradera.
bella, espléndida y misteriosa.
yo no puedo dejar de amarte
por qué en ti vivi el silencio que
opaca mi temperameno rígido.
Para mi tu eres la palabra hermosa,
la inspiración más franca y noble
que dispersa este corazón.
Tú eres poesía, mi poesía infinita,
mi historia más bella, y, mi arte más
fascinante, tu voz es cómo el de esa
ave que canta toda las mañanas en el
árbol más alto que esta en el parque.

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