domingo, 23 de marzo de 2008

Semiótica del consumo.

A partir de ello la sociedad estratificada a sus clases e induviduos no sólo por las propiedades que poseen o el dinero que ganan, sino que alcanzan su cúspide o se alejan de ella apartir de la posesión o no de un conjunto de bienes simbólicos que distinguen unos de otros, suegún establece una jeranquía impuesta por los poseedores de esos bienes - una élite -, suficiente para definir quién es gente bien y quién es naco con dinero, situación que es aceptable o asumida por quienes no los tienen. De acuerdo con Bordieu, los bienes se convierten en siglos distintivos -que puede ser unos signos de distinción, pero también de vulgaridad, desde el momento en que son percibidos relacionalmente -para ver la representación de manifiesto mediante sus prácticas y sus propiedades forman parte integrante de su realidad social. Una clase se define por su ser percibido tanto por su ser. Ante dos productos materialmente idénticos, los consumidores estén dispuestos a pagar más por uno que por otro si para ellos tine mayor valor simbólico, dado por la estima o el reconocimiento que se tine a una marca sobre otra. Los lugares de residencia, los lugares y tipo de recreo, las universidades, los clubes y medios de consumo exclusivos sirven como aduanas que controlan el ingreso a la cúspide de la distinción simbólica. La gente que no puede pagar por los productos originales prefiere la imitación o los PATITOS ( las marcas baras ), aunque sean casi idénticos. Parece que quien compra imitación no lo hace por engañar a los demás, auque quizá albergua una fantasía. Antes de dedicarse a la posmodernidad, Baudrillard trabajó el tema del consumo una practica de distinción: ¨ Una verdadera teoría de los objetos y del consumo se fundará no sobre una teoría de las necesidades y de su satisfacción, sino sobre una teoría de prestación social y de la significación¨.
Sin embargo, Lipovetsky considera que el consumo de masas como proceso de distinción y diferenciación clasista correspondió una étapa que fue superada, cuando se pusierón a la venta los primeros televisores, por ejemplo, pero desde hace tiempo el conjunto de bienes que aparece en el mercado se consumen no por una presentación de prestigio, sino por ¨la embriaguez de sensaciónes y de lo nuevo¨. De modo que, como efecto de subjetivación, hay una regresión del proceso de distinción ¨el provecho del valor dominante del pacer individual del objeto-uso¨. De modo que cada vez menos cierto que adquirimos objeto para obtener prestigio social o desmarcarnos de los grupos del estatus inferior y afiliarnos a grupos de estatus superior. Los dos tinen razón. Se consume para diferenciarse de unos o asemejarse a otros; pero también por el placer que causa hacerlo, por el encanto de objeto-diseño, por la exitación de la posesión objeto-fetiche, por el goce de la fantasía asiciada a la marca, por la reiteración de experiencias placenteras: Starbucks no vende café, vende la experiencia de tomar café en Starbucks...

1 comentario:

Filoterario dijo...

Hey! que bien que vincules a Lipovetsky con tu análisis. Veo que tambien conoces la postura de Zizek con respecto al consumo. Yo también hice algo parecido, semiótica del consumo e hiperconsumo:

http://semaspublicitarios.wordpress.com/

Abrazos desde Perú